La importancia los periodos cortos de estudio, las pausas y el recreo a la hora de afrontar la educación desde casa

Desde hace ya dos meses, nueve millones y medio de estudiantes se han visto obligados a dar un giro de 180 grados a sus costumbres y adaptarse a nuevos modelos de aprendizaje que hasta el momento eran grandes desconocidos para la mayoría. La 'teleeducación' o educación a distancia se ha impuesto a marchas forzadas en todos los hogares con niños y adolescentes transformándose en una rutina con la que tendremos que convivir al menos hasta septiembre, mes en el que se estima podrán reanudarse las clases presenciales.

Mientras los alumnos intentan adaptarse al aprendizaje virtual, los padres se enfrentan, a su vez, a importantes retos entre los que se encuentran: conseguir mantener centrados a los niños en sus estudios, compatibilizar su teletrabajo con las tareas de los hijos y resolver las dudas que puedan surgir de las instrucciones de los profesores y la escuela.

Niños haciendo deberes en casa durante el confinamiento por coronavirus.

Conseguir que todo esto se convierta en un hábito diario y no morir en el intento conlleva grandes dosis de paciencia y, sobre todo, realismo: “Realismo con nuestros hijos, con sus profesores, con el colegio... Incluso realismo con nosotros mismos ya que en ocasiones podemos ser nuestro peor enemigo. Asumamos que no llegamos a todo, que no tenemos respuesta para todo, que desconocemos las mejores técnicas y metodologías para facilitar el aprendizaje de nuestros hijos y, sobre todo, y esto es clave: el tiempo es finito”, explica a 20Minutos Margarita Álvarez, Southern Regional Director de Instructure, empresa creadora de Canvas, una herramienta que permite a las instituciones educativas disponer de un entorno virtual de aprendizaje que conecta colegios, alumnos y familias.

“Hablemos con nuestros hijos, escuchemos lo que tienen que decirnos, empaticemos con ellos. Los cambios no son malos, sí lo es la actitud negativa hacia ellos. Relativicemos y asumamos que esto es temporal, que nos llevará a otra realidad y que no es mala, sólo diferente”, añade.

La experta aporta varios consejos para optimizar este tiempo de estudio en casa, entre los que destaca la importancia de los periodos cortos de estudio y las pausas en los que tanto insisten también tanto los psicólogos infantiles como los expertos en neurociencia: “El tiempo de concentración es de 2 a 5 minutos por cada año de vida, con lo que un niño de 8 años podría mantener entre 16 y 40 minutos de atención como máximo. Por ello es importante que planifiquemos en función de la edad periodos de trabajo más cortos con descansos intermedios y que en estos períodos de trabajo definamos muy bien cuáles son los objetivos y qué deben hacer, de esta forma conseguiremos focalizar aún más su atención”, señala.

El recreo estimula la curiosidad

Niña haciendo tareas en su cuaderno.

A pesar de que no se encuentren en el colegio, Álvarez insiste en la necesidad de que los niños cuenten con un tiempo de recreo para su descanso y esparcimiento: “Esta pandemia también nos está enseñando a no tener horarios tan estrictos como los que teníamos hace unos meses en los que andábamos corriendo de una extraescolar a otra. Los niños lo saben y es importante marcar rutinas, para el aseo, colaborar en casa o estudiar, pero también establecer momentos para el arte y el ocio”, explica. “El recreo se convierte en un tesoro, a ser posible al aire libre y si incorporan una actividad física, aún mejor. El resto de la jornada, si además incorporamos actividades relacionadas con las artes, la ventaja será exponencial”.

¿Qué beneficios pueden reportar al niño estos momentos dedicados al recreo, el ocio y el arte? “Son claves para favorecer su creatividad y autoestima, serán capaz de descubrir, aprender de su propia experiencia en un entorno libre, sin prejuicios ni barreras. Los niños aprenden usando todos sus sentidos, es importante estimular su curiosidad, su desarrollo perceptivo y coordinación. Además, podemos generar un clima de bienestar y realización personal muy beneficioso para toda la familia”.

La experta aconseja a los padres fomentar la autonomía de sus hijos a la hora de enfrentarse a las tareas: “Evidentemente no es la misma dependencia psicológica e incluso física que tiene un niño de los primeros cursos de primaria frente a uno de secundaria. Por eso es vital contactar con su tutor y seguir sus pautas. Pero según en qué niveles educativos, puede ser incluso contraproducente que "revisemos" las tareas, por ello es mejor garantizar que estamos alineados con la fórmula elegida por el docente y el centro educativo”.

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