Cirugía de bypass de la arteria coronaria: cómo es y qué riesgos tiene

20MINUTOS.ES

Bypass

Este sábado, el rey emérito Juan Carlos I fue sometido a una operación de triple bypass en el hospital Quirón Salud-Madrid, una intervención delicada que tenía programada desde el pasado mes de junio. ¿Pero qué es un bypass? ¿Qué consecuencias tiene?

La Clínica Mayo, en su página web, explica que un bypass sirve "para restaurar el flujo de sangre al corazón desviándolo por fuera de una arteria que está bloqueada". El procedimiento se lleva a cabo usando un vaso sanguíneo sano de una pierna, del brazo o del tórax.

El bypass de la arteria coronaria no cura la enfermedad cardíaca que cause el bloqueo, pero sirve para aliviar los síntomas, como el dolor en el pecho y la dificultad para respirar, así como para reducir el riesgo de mortalidad por fallo cardiaco.

Los principales casos en los que se indica la cirugía de bypass de la arteria coronaria son cuatro:

  • Si existe dolor de pecho intenso por el estrechamiento de varias de las arterias que abastecen al corazón.
  • Si la cavidad de bombeo principal del corazón, el ventrículo izquierdo no funciona correctamente por tener una arteria coronaria enferma.
  • Si la arteria coronaria principal izquierda es demasiado estrecha o está muy obstruida.
  • Si existe una obstrucción arterial para la que no es adecuado insertar e inflar un pequeño globo para ensanchar la arteria (angioplastia), el paciente ha tenido una angioplastia previa o un stent (tubo de malla de alambre) para manter la arteria abierta y no funcionó, o pese a la presencia del stent no ha evitado un nuevo estrechamiento (restenosis).

La cirugía de bypass no es la única medida que debe adoptarse, ya que el paciente debe cambiar su estilo de vida tras la operación, con medicación para reducir el colesterol, reducir el riesgo de coágulos sanguíneos y para ayudar a que el corazón funcione de la mejor manera posible.

Así es la intervención

El paciente es sometido a tantos bypass como obstrucciones sufra en las arterias coronarias. Se le somete a anestesia general, se introduce un tubo endotraqueal a través de la boca, que se conecta a un respirador.

Se realiza una incisión grande en el tórax, mientras un sistema de circulación extracorpórea mantiene el flujo de sangre y oxígeno por el cuerpo. El cirujano corta por el centro del pecho, a lo largo del esternón, y abre la caja torácica para exponer el corazón. Este se para momentáneamente con medicamento y su trabajo lo hace el sistema de circulación extracorpórea.

El cirujano corta una sección de un vaso sanguíneo sano y conecta sus extremos por arriba y por abajo de la arteria obstruida para redirigir el flujo sanguíneo alrededor de la parte estrechada.

Hay algunos procedimientos en los que el c0razón no se detiene y la operación se lleva a cabo con el corazón latente con equipos especiales, pero son operaciones muy complicadas. Otra opción es una cirugía menos invasiva con pequeñas incisiones en el tórax, a menudo con el uso de robótica.

Tras acabar el injerto, el cirujano restablece el latido cardíaco, desconecta el sistema de circulación extracorpórea y usa un alambre metálico para fijación ósea para cerrar la caja torácica. Este alambre se quedará en el cuerpo.

¿Y los riesgos?

Al ser una cirugía con el tórax abierto, es una intervención arriesgada. Los principales peligros son:

  • Un excesivo sangrado.
  • Anomalías en el ritmo cardiaco (arritmias).
  • Infecciones de la herida del pecho.
  • Problemas de memoria o para pensar claramente (que mejoran frecuentemente entre seis y doce meses después)
  • Problemas renales.
  • Accidentes cerebrovasculares.
  • Ataques cardiacos (si un coágulo de sangre se separa poco tiempo después de la cirugía).

Estos riesgos no son frecuentes, pero también depende del estado de salud previo del paciente. Si este tiene dolencias como el enfisema, enfermedad renal, diabetes u oclusión arterial, los riesgos aumentan.

En pacientes normales, pasan entre cuatro y seis semanas hasta que el paciente se recupere y pueda volver a su vida normal. Primero se pasan uno o dos días en la UCI, con respiración asistida hasta que despierte el paciente y pueda respirar por sus propios medios.

La rehabilitación cardiaca suele empezar con el paciente todavía en el hospital, y continúan una vez el paciente ha recibido el alta y está en su casa. Si no hay complicaciones, el paciente suele recibir el alta en una semana.

A más largo plazo, los pacientes pueden permanecer sin síntomas durante 10 ó 15 años, pero a lo largo del tiempo es probable que se obstruyan otras arterias o el propio injerto usado en el bypass. La solución es repetir la intervención o una angioplastia.

Para prolongar lo máximo posible este tiempo sin complicaciones, los expertos recomiendan no fumar, tener una alimentación saludable, mantener un peso adecuado, hacer actividad física con regularidad y controlar el estrés.