¿Es buena idea reforestar la Chiquitania? Demagogia, peligros y soluciones


Por: Ariel Ayma Romay - Ingeniero Forestal                                                                                                                                                                                                       

Se estima hasta la fecha la quema de un millón ochocientas mil hectáreas de bosque en la amazonia boliviana (principalmente en la Chiquitania). En los medios surgen ideas para mitigar este gran daño ambiental para el país y el planeta. Una idea que circula entre los activistas ambientales, políticos y profesionales es la "REFORESTACION" - La actividad de reponer árboles a través de la plantación. No hay duda que reforestar es una actividad noble y urgente en el planeta. Pero me pregunto: 1) ¿El gobierno de Bolivia tienen la capacidad financiera y técnica para reforestar al menos un millón de hectáreas? 2) ¿Será que la reforestación puede ayudarnos a recuperar el bosque quemado? ¿Qué alternativas y peligros existen?. 

La reforestación, entre la demagogia y la ingenuidad 

Si se quisiera reforestar al menos un millón de hectáreas; se requerirían producir al menos 1.500.000.000 (Mil quinientos millones de plantines). Producir, plantar, monitorear, reponer y aplicar tratamientos silviculturales para esa cantidad de plantas costaría mínimamente 20 Bs/planta. Esto significa que el gobierno tendría que invertir inicialmente al menos ¡30 mil millones de bolivianos! Este presupuesto es 17 veces más que todo el presupuesto anual de la gobernación de Santa Cruz. Pienso, que Bolivia como un país pobre con deficiencias en salud y educación no podría ni haría esta inversión, más aún cuando el medio ambiente, equivocadamente es considerado un tema de poca importancia. 

La reforestación no solo requiere buenas intensiones 

Reforestar para recuperar bosques requiere conocimiento técnico-científico y experiencia. Quiero hacer hincapié que cualquier intensión de reforestar para recuperar el bosque perdido tiene que ser para recuperar la diversidad de especies nativas, su complejidad estructural, sus funciones ecológicas y sus servicios ecosistémicos. A mi juicio lograr esto a través de la reforestación aún es una utopía. Conocemos ¿cuáles son las especies perdidas? ¿cómo se reproducen?, ¿cuáles son sus requerimientos ecológicos para crecer y sobrevivir? ¿cuáles son las interacciones entre especies? ¿cuáles son las reglas de estructuración del bosque? ¿al menos alguien tiene producido más de mil plantas nativas chiquitanas? La respuesta a todo ello es un NO. Bolivia es un país que no invierte en ciencia y tecnología, tampoco en medio ambiente. Por tanto, no existen experiencia para llevar adelante la reforestación de un sistema biológico tan complejo y poco conocido como la amazonia. Antes de lanzar ideas de reforestación de áreas quemadas, debemos promover la investigación y desarrollo de tecnologías. Sin este conocimiento, las buenas intenciones, solo quedan en eso. Peor aún las buenas intenciones pueden tener efectos adversos si el gobierno nacional, municipalidades y activistas ambientalistas cometerían el grave error de plantar especies exóticas (plantas no originarias del lugar) provocando más problemas que soluciones. 

La naturaleza es más sabia 

La reforestación es una técnica recomendada “solamente” cuando se tiene evidencia que uno o más mecanismos de regeneración natural del bosque fueron interrumpidos. Sin embargo, ¿será que los mecanismos de regeneración del bosque chiquitano y amazónico se han perdido con los incendios?.

Pienso que ¡no!, hay más evidencia para pensar que ¡la naturaleza es sabia! Los bosques particularmente los de la Chiquitania, han evolucionado naturalmente junto con las perturbaciones humanas, tales como los incendios y las sequías. ¡Aleluya!, los bosques tienen maneras de auto-recuperarse. La alta diversidad de las especies de los bosques es equivalente a tener una caja con miles de herramientas para construir. Las especies sensibles al fuego se habrán muerto, los troncos, ramas y hojas seguirán procesos de descomposición y aportarán nutrientes para iniciar el proceso de reconstrucción. Las especies resistentes al fuego que tienen cortezas gruesas, raíces profundas, y alta capacidad de rebrote no han muerto y serán las primeras en reverdecer el bosque e incursionar en su recuperación. Solo se ha quemado la parte aérea del bosque. 

Recordemos que la otra mitad del bosque está vivo en la parte subterránea. Además, en el suelo existen millones de semillas de especies arbóreas y arbustivas esperando un disturbio (como un incendio), luz y agua de las primeras lluvias para germinar y crecer, así millones de plántulas pueden empezar a germinar y crecer. Además, las especies arbóreas y arbustivas de áreas no quemadas o las mismas plantas que resistieron el incendio dispersarán semillas por el viento o con ayuda de animales silvestres. Las primeras especies en germinar serán las “especies pioneras o de sucesión temprana” las cuales tienen alta capacidad germinativa y altas tasas de crecimiento lo que ayuda a una recuperación rápida del bosque. Luego, estas especies servirán de cobijo para que otras especies de “sucesión tardía” consoliden la recuperación. Todo este proceso que describí es parte de los científicos han denominado “sucesión natural”, puede tardar décadas, pero ha mostrado ser el principal mecanismo que ha permitido la recuperación de extensas áreas de bosque. 

Los peligros para recuperar el bosque chiquitano 

Lo más sensato es proteger, esperar y facilitar el proceso de sucesión natural del bosque Chiquitano. Enfatizó sobre la importancia de “proteger” porque los procesos de sucesión pueden ser interrumpidos por la explotación de carbón y leña de los árboles quemados, el establecimiento de sistemas de cultivos agrícolas, áreas de pastoreo para ganado vacuno, y plantaciones forestales industriales. Luego de tan grande incendio los procesos de liberación de nutrientes pueden ser interrumpidos por la explotación de leña y carbón por parte de las mismas comunidades. Esto es algo que se debe evitar, porque se estuviera quitando una fuente de nutrientes para seguir el proceso natural de sucesión. Luego de que los incendios terminen y ¡la cancha esté limpia! surgirán intereses de ocupación de los suelos forestales para otros usos agropecuarios, lo que puede significar una tragedia mayor que el mismo incendio. 

El fomento de la agroindustria y la ganadería son las causas directas de deforestación de los bosques bolivianos y de toda la Amazonía. Los intereses políticos y económicos para transformar la amazonia y la Chiquitania en sistemas para la producción de soya, aditivos para el biodiesel y carne están más que explícitos en nuevas normativas gubernamentales del país. Por tanto, la declaración de la INMOVILIZACION de las tierras forestales para evitar otros usos debe ser una prioridad nacional si queremos recuperar los beneficios sociales y ambientales de los bosques. 

Las plantaciones forestales no son bosques 

Asimismo, podrían surgir intereses empresariales para establecer plantaciones forestales industriales en áreas quemadas con el típico lema de recuperar los bosques. Sin embargo, ¡las plantaciones forestales no son bosques!. 

Las plantaciones forestales se hacen con especies exóticas de alto rendimiento para la producción de madera y pulpa de papel. Esto sería tan grave como establecer cultivos agrícolas y peor que establecer sistemas ganaderos. Las plantaciones forestales industriales se hacen con especies del genero Pinus (originarias de México y Estados Unidos) y Eucaliptus (originarias de Australia). Estas especies son resistentes a la sequía y de rápido crecimiento. Pero como son especies exóticas reducen la diversidad biológica y los procesos ecológicos como el reciclaje de nutrientes y el ciclo del agua. 

Por eso las plantaciones forestales son denominadas desiertos verdes. Sugerencias para la restauración Como conclusión, hablar de reforestación en áreas quemadas de la chiquitania y la amazonia podría ser una idea entre demagógica y posiblemente inocente. No tenemos la capacidad técnica ni financiera para hacerlo. Es importante empezar haciendo investigación con científicos. Además, proteger y facilitar un proceso de sucesión natural podría ser más factible y fundamental para evitar el cambio de uso de suelo para fines agroindustriales y ganaderos. Pero lo sucesión natural debe ser protegida a través de la inmovilización, monitoreada y asistida para superar problemas ecológicos puntuales. . i



El autor es ingeniero forestal, boliviano, con Maestría en áreas silvestres y conservación de la naturaleza y candidato Doctor en Ciencias Silviagropecuarias y Veterinarias de la Universidad de Chile. Tiene investigaciones científicas y experiencia en restauración y conservación de bosques.