Suman 24 casas sepultadas por el lodo que arrastró el río Taquiña


Luego de que una nueva mazamorra llegara en la madrugada de ayer, la afectación en Tiquipaya es mayor. Según la coordinadora departamental de la Agencia Estatal de Vivienda, Noemí Bautista, las casas enterradas son 24. Aún no se contabilizan las afectadas, pues siguen incrementando.

Asimismo, se sigue en la búsqueda de seis personas desaparecidas. Por el momento, sólo se rescató el cuerpo de Gamadiel Rojas de 12 años, el miércoles.

Por su parte, el alcalde de Tiquipaya, Juan Carlos Angulo, informó que hay 10 OTB y comunidades afectadas en los Distritos 5 y 6. Son: Juventud Chilimarca, Trojes, Villa Satélite, Molle Molle oeste, Tikajato, Linde Norte, Linde Central, Linde Sur, Chiquicollo y Chanqakalla.

Algunas casas que no estaban afectadas el miércoles, tuvieron que evacuar de emergencia en la madrugada del jueves. El viceministro de Defensa, Carlos Bru, señaló que la zona de mayor afectación es Chilimarca, donde se encuentran tres de las seis personas desaparecidas.

“El problema es que (el río) ha colmatado y el agua pasa por donde encuentra camino. Se está trabajando bien arriba y abajo, pero es aquí (Chilimarca) donde está el mayor problema y las lluvias no están ayudando”, afirmó Bru.

En el lugar, muchas personas contrataron camionetas para sacar todas sus pertenencias e irse con familiares o a centros de acogida. “Mi casa no estaba afectada. Le puse unas maderas, pero de nada sirvió. En la noche se llenó todo. Sólo quiero sacar mis cosas e irme”, manifestó una de las vecinas afectadas.

En la primera noche, la mazamorra llegó hasta una cuadra de viviendas desde el lecho del río, a cada lado. Empero, en la madrugada del jueves llegó hasta tres cuadras a ambos lados del lugar por donde ahora circula el río.

Viviendas de casi todo el municipio comenzaron a tomar previsiones. La mayoría llenaron bolsas de arena y las colocaron en las puertas.

Según Angulo, ninguna de las construcciones estaba dentro de la franja de seguridad del río Taquiña. Además, se hicieron los trabajos preventivos según los datos de máximas crecidas que tuvieron.

“Además de la franja de seguridad, se tenía una viga que separaba las viviendas del río (…) En el sector donde se tuvieron los problemas, normalmente el agua se eleva máximo hasta 1,5 metros en las peores riadas; pero ahora fue mayor, entonces no está dentro de lo normal”, explicó la autoridad.

Siguió: “Esto que pasó, no corresponde a los dragados o limpiezas de los ríos que hacemos anualmente. Además, desde el Cruce Taquiña hasta la presa tenemos cinco colmatadores a los que les hacíamos constante mantenimiento para evitar este tipo de situaciones”.

EN LLANTO PIDEN QUE DEJE DE LLOVER

Cada cierto tiempo, la lluvia volvía a caer en toda la zona afectada. Esto generaba temor por una nueva mazamorra y desesperación porque dificultaba las labores de rescate de quienes aún permanecen desaparecidos.

“Por qué, Diosito, que deje de llover por favor”, exclamaba una señora entre lágrimas. Mientras, volvían a caer algunas gotas.