El MAS se redujo al 30 %


Por: Andrés Gómez - Periodista                                                                                                 
En términos discursivos, el MAS decidió refugiarse en su voto duro, por eso recurre a conceptos que, hasta hace tiempo, aglutinaban  a sectores críticos: derecha, imperio, neoliberalismo.

Se nota resignación, pues, esos términos sirven para mantener la "fidelidad" de los convencidos. Ya no son palabras seductoras; de hecho que hasta el concepto "revolución" ha envejecido en los labios masistas y son para oídos de gente del 60 y 70, pero no para la nueva fuerza productiva: los millennials (que creen en la revolución tecnológica).

La evidencia de ese fracaso discursivo está en los resultados de ayer. Pese a que el gobierno controla el 90 % de los medios tradicionales (lo dijo el mismo Morales en una entrevista con El Deber), la mayoría apabullante se manifestó para decir "Chau a Morales" y dos tercios señaló que no quiere magistrados masistas (tal vez entre ellos hay gente interesante). Los medios tradicionales perdieron incidencia.

Y si concebimos la política como la búsqueda de la adhesión de la opinión pública (sumativa o deliberativa) a un proyecto de presente/futuro, veremos que los hermanos masistas repiten que ganó la democracia para ocultar la derrota de Morales y aseguran que los magistrados electos tienen más votos que Jaime Paz para ocultar la ilegitimidad. Pero saben que solo sirve para los suyos, ya no para embrujar a los grupos librepensantes.

Evidentemente, Morales no estaba en la papeleta, pero los electores se preocuparon de ponerlo para expresar su repudio ante el desconocimiento a su voto del 21F (y la política rebasa lo formal cuando las fuerzas sociales se rebelan ante la apariencia).

No esperen que el MAS reconozca la derrota de Morales, algo así no sucede en política, pero internamente están desmoralizados (deberían ver las caras de Morales, García y de todos los que intentan ocultar con sus palabras la derrota).


Los electores bajaron con humor a Evo de su pedestal. El "dios" de los masistas fue ayer objeto de burla, el hazmerreír. La risa es contagiosa y cuando la risa es para cuestionar al poder, es subversiva.