El ocaso de una dinastía sindical que dejó su huella en Bolivia

El ocaso de una dinastía sindical

Líderes Sindicales de Bolivia. | Los Tiempos

La muerte del exdirigente obrero Víctor López Arias, el pasado 8 de julio en Cochabamba, marcó el fin de una era de líderes sindicales que dejaron su huella en la historia de Bolivia. A López se adelantaron Filemón Escobar, quien falleció en junio pasado, Óscar Salas y Simón Reyes, quienes dejaron junto con Juan Lechín un “legado incalculable” para una nueva generación.

Los dirigentes de los trabajadores que heredan ese legado afrontan hoy un gran desafío: evitar la fragmentación de la Central Obrera Boliviana (COB).

Según el director de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), Luis Oporto, hablar de los líderes “históricos” de la Central Obrera Boliviana (COB), es hablar de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (Fstmb), institución de la que surgieron personajes que marcaron historia en el país como: Oscar Salas, Filemón Escobar y Víctor López, entre otros, que partieron dejando un legado “incalculable” al sindicalismo boliviano.

El contexto en el que estas personas asumieron la dirigencia de los trabajadores fue calificado como un momento “catastrófico” para el movimiento minero, tras la promulgación del “maldito” Decreto Supremo 21060 durante el Gobierno de Víctor Paz Estensoro, un 29 de agosto de 1985. La norma conminó al cierre de las minas, por tanto se despidió a más de 23.000 trabajadores mineros.

“La relocalización no fue una medida técnica, fue algo político con un alto costo social con el fin de destruir el movimiento minero, el único dique de contención del neoliberalismo”, explicó Oporto. Ahí radica la importancia de reconocer el trabajo de los dirigentes quienes evitaron la fragmentación del movimiento minero, principal base social de la COB y de la economía del país.

Víctor López Arias, líder de la COB en 1989, quien murió a sus 90 años por un deteriorado estado de salud producto de una neumonía, deja un ejemplo “digno de admirar tanto como trabajador y persona”, indicó Oporto.

De acuerdo a datos del historiador, López junto al padre Javier Tumiri fundaron la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos de Bolivia. Era una persona consecuente con sus actos, considerado como uno de los líderes sindicales más importantes del país.

Una de las pérdidas más sentidas fue la de Filemón “Filipo” Escobar, quien perdió la batalla contra un cáncer pulmonar en junio pasado, “su característica forma de interpelar, lo convirtió en uno de los intelectuales del movimiento obrero”, según el historiador.

Otro de los dirigentes de la COB, Oscar Salas, falleció en febrero de este año a los 80 años, debido a una fibrosis pulmonar que mermó su salud en los últimos días de su vida.

Oporto le recuerda como un “dirigente inclaudicable que a pesar de la persecución, enfrentó exitosamente dictaduras y otros desafíos”.

Además, se recuerda a Simón Reyes, otro de los dirigentes “históricos”, un gran intelectual que formó parte del partido comunista de Bolivia y férreo luchador contra la dictadura. Y Juan Lechín Oquendo, quien falleció en 2001, sin duda alguna, fue uno de los principales líderes de la Fstmb y de la COB, agregó el experto.

EL ÚLTIMO “LÍDER HISTÓRICO”

Uno de los personajes que formó parte de ese grupo de dirigentes es Edgar “Huracán” Ramírez, aún vivo, quien, según el historiador Luis Oporto, es uno de los líderes más importantes que surgió del trabajo minero, escalando cargos fruto de un arduo trabajo hasta llegar a ser secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB) a finales de los 90. Oporto describe a Ramírez como una persona de perfil bajo, con gran firmeza y elocuencia, factores que le dieron su apodo como “Huracán” por el que era conocido entre los trabajadores.

Según Oporto, Ramírez fue “el dirigente sindical más ilustrado que ha tenido Bolivia”, cuya labor contribuyó a la unidad del movimiento obrero gracias a la consecuencia política. Este factor es considerado como el legado principal que deja Ramírez, pero también de los otros dirigentes, a la actual dirigencia de la Central Obrera Boliviana, institución que continúa buscando una visión clara sobre todo articuladora de los sectores sociales. Empero, en ciertas ocasiones fue calificada como servil al gobierno de turno y en otras como contestataria.

Los Tiempos / Diego Parra Arze

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